Mas de 200 fieles que trabajan en la plaza de mercado El Cacique, en Chía, asistieron en familia a la tradicional misa y al desfile de carrozas programado ayer en honor a la Virgen del Carmen.
 
La celebración, que además estuvo enmarcada por los grupos artísticos de la Casa de la Cultura, tenía por objeto agradecer por los favores recibidos de la Virgen, patrona de los conductores y, paradójicamente en Chía, de los vendedores de esa Plaza.
 
En ese sentido, se estableció toda una programación para grandes y chicos liderada por la administradora del lugar, María del Rosario y por la Secretaría de Desarrollo Económico.
 
 “Con gran afluencia de devotos a la Virgen, y en compañía del  padre Jaime Romero, disfrutamos de una alborada desde muy temprano, un desfile por las principales vías de la Ciudad y de los grupos musicales y artísticos del Municipio además de compartir en las horas de la tarde”, comentó María del Rosario.
 
Las carrozas y la pirotecnia marcaron el comienzo de la celebración, que exhalta la aparición de la Virgen en el año 1251, en el Monte Carmelo (Israel), al religioso Simón Stock, a quién -según la tradición mariana-, ella le entregó un escapulario. 
 
Ese episodio es, precisamente, base de la fe de Rita Jiménez, de 60 años,  una conductora de taxi y usuaria de la Plaza de Mercado de Chía que empezó a interesarse por la Virgen del Carmen cuando hizo de la conducción su medio de supervivencia. 
 
"No entendí sino hasta después de muchos años por qué los choferes eligieron a la Virgen del Carmen como su patrona y fue por su promesa de salvar del purgatorio a las almas que portaran el escapulario. Parecen palabras simples, pero adquieren gran significado cuando uno se enfrenta a una situación peligrosa y de repente observa el escapulario en su vehículo y se apropia de tal promesa", contó la señora.